LockLove - App de parejas para pantalla de bloqueo Android
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LockLove: La App de Parejas que Nació en fabrica Studio

La historia detrás de nuestra app propia: cómo creamos una app para parejas que envía fotos y vídeos directamente a la pantalla de bloqueo, con cifrado E2E y 70+ idiomas.

Randy Esperben

Randy Esperben

Crafter & CEO

La pereza de WhatsApp me dio una idea

Voy a contar algo que probablemente te resulte familiar.

Un martes cualquiera, mi segundo hijo dio sus primeros pasos. Yo estaba ahí, móvil en mano, y grabé el momento. Lo normal habría sido abrir WhatsApp y mandárselo a mi mujer. Pero me detuve.

Ella estaba trabajando. Si le mandaba el vídeo por WhatsApp, llegaría junto con los otros 200 mensajes del día. Grupos del cole, un audio eterno de su madre, notificaciones de trabajo, fotos del grupo de amigas. Mi vídeo — los primeros pasos de nuestro hijo — se perdería entre el ruido. Lo vería tres horas después, quizá mientras hacía scroll entre conversaciones, quizá ya sin la magia del momento.

Y pensé: no quiero mandarle otro WhatsApp. Quiero algo más simple. Quiero que active el móvil y ahí esté. Sin notificaciones. Sin agobios. Sin competir con 47 conversaciones abiertas. Solo una imagen silenciosa que le diga “estoy aquí, pensando en ti.”

Esa tarde, en lugar de mandar el vídeo por WhatsApp, abrí un documento en blanco y empecé a escribir lo que acabaría siendo LockLove.

Este es el proyecto más personal que hemos hecho en fabrica. No nació de un cliente, ni de un estudio de mercado, ni de una tendencia en Product Hunt. Nació de mi vida como padre y como pareja. De una frustración real con la forma en la que nos comunicamos con las personas que más nos importan.

El problema que nadie estaba resolviendo bien

Vivimos en la era de la comunicación instantánea y, paradójicamente, nos comunicamos peor que nunca con las personas que más queremos.

Piensa en tu pareja. Piensa en cómo os comunicáis a lo largo del día. WhatsApp, probablemente. Quizá Telegram. Un flujo constante de mensajes cortos, audios que nunca duran lo que deberían, fotos que se mezclan con logística del hogar, recordatorios de compra, y la eterna pregunta de “qué cenamos hoy.”

El problema no es la tecnología. El problema es que toda la comunicación con tu pareja pasa por el mismo canal que usas para hablar con el fontanero, con el grupo de padres del colegio, y con tu jefe. Todo tiene la misma urgencia. Todo tiene la misma notificación. Todo compite por tu atención al mismo nivel.

Las apps de mensajería están diseñadas para capturar atención. Notificaciones push, badges con números en rojo, el doble check azul que genera ansiedad. Todo empuja hacia más: más mensajes, más rápido, más ahora.

Pero lo que yo necesitaba era justo lo contrario. Menos. Menos ruido, más intención. No otra app de mensajería. Sino algo completamente distinto.

Un gesto silencioso.

La idea era simple: una foto, un vídeo corto, un mensaje, que aparezca directamente en la pantalla de bloqueo de tu pareja. Sin notificación. Sin interrumpir. Que simplemente active el móvil y ahí esté — un recordatorio silencioso de que estás ahí.

La idea: LockLove

Soy padre de dos hijos. Trabajo muchas horas. Mi mujer también. Hay días en los que apenas nos vemos despiertos. Y los mensajes de WhatsApp, por bien intencionados que sean, se pierden en el ruido del día.

Pero la pantalla de bloqueo es distinta. Es lo primero que ves cuando coges el móvil. Antes de las notificaciones, antes del email, antes de todo. Es un espacio íntimo que miras decenas de veces al día sin pensar.

La pregunta era obvia: y si ese espacio fuera de tu pareja.

Llevé la idea al equipo de fabrica al día siguiente. Pero no como “tengo un proyecto de cliente.” Sino como “tengo algo que quiero que construyamos nosotros.” Cuando le explicas a un equipo de desarrollo que van a construir algo propio, algo que pueden usar con sus propias parejas, la energía cambia completamente. No es lo mismo ejecutar la visión de otro que crear la tuya.

La esencia de LockLove cabe en una frase: menos ruido, más intención. No es comunicación rápida, es comunicación que importa. Y el nombre vino casi solo. Lock — pantalla de bloqueo. Love — lo que pones en ella.

Cómo funciona (sin aburrirte)

Lo primero y más importante: las fotos y vídeos aparecen directamente en la pantalla de bloqueo. No como una notificación que tienes que abrir. La foto de tu pareja ES tu pantalla de bloqueo. Coges el móvil, lo enciendes, y ahí está. Es lo primero que ves antes de hacer nada.

Y aparece en silencio. Sin notificaciones push. Sin interrumpir lo que estés haciendo. Esa es la diferencia fundamental con cualquier app de mensajería. No demanda tu atención, la recibe cuando tú estás listo.

Hay algo en esa mecánica que se siente más íntimo que cualquier mensaje. Es como si tu pareja hubiera entrado en tu móvil y hubiera cambiado el fondo solo para ti. No esperas respuesta. No generas presión. Solo dejas un gesto ahí, esperando a ser descubierto.

Los vídeos cortos de 10 segundos fueron una adición que cambió todo. Una foto es bonita, pero un vídeo del bebé riendo, o un “te quiero” grabado a las 7 de la mañana mientras preparas el café, tiene otra dimensión. Diez segundos es suficiente para transmitir emoción sin convertirse en otro contenido que consumir.

Todo está cifrado de extremo a extremo. Estamos hablando de fotos y vídeos personales entre parejas. Momentos que pueden ser tontos, tiernos, divertidos o íntimos. En LockLove, el contenido se cifra en el dispositivo de quien envía y solo se descifra en el dispositivo de quien recibe. Nosotros no podemos verlo aunque quisiéramos. No es negociable.

El editor creativo convierte cada envío en un pequeño regalo. Texto, stickers, dibujos hechos a mano, filtros. No es Instagram. No hay presión de que quede perfecto. Es un garabato con corazón que dice más que mil mensajes de texto.

Y la programación de envíos fue una de las funciones que más me entusiasmaron desde el concepto. Imagina dejar preparada una foto para que le aparezca a tu pareja a las 7 de la mañana cuando se despierte. O a las 14:00 cuando sale de comer. Pequeñas sorpresas planificadas sin tener que estar pendiente del móvil. Comunicación con intención, no con impulso.

También integramos funciones de inteligencia artificial: sugerencias de qué escribir, mejora automática de fotos, recomendaciones personalizadas. Pero siempre con el mismo principio. La IA tiene que sentirse natural, no forzada. El protagonista de cada foto sigue siendo el momento, no la tecnología.

La cocina: tecnología y decisiones

Aquí es donde la cosa se pone interesante para los que disfrutan con los detalles técnicos. Porque construir LockLove fue, sin exagerar, uno de los retos de desarrollo más complejos que hemos enfrentado en fabrica. Y no por la idea en sí, sino por lo que implica la pantalla de bloqueo en Android.

La pesadilla de la pantalla de bloqueo

En Android, cada fabricante hace lo que quiere con la pantalla de bloqueo. Samsung con One UI. Xiaomi con MIUI. Pixel con Android puro pero con matices entre versiones. Huawei, Oppo, Vivo, Realme, cada uno con sus propias reglas, sus propias restricciones, sus propias formas de gestionar la batería que pueden matar un widget en segundo plano sin avisar.

Tuvimos que testear en decenas de dispositivos. Literalmente, una mesa llena de móviles. Hubo semanas en las que arreglábamos un bug en Samsung y aparecía otro en Xiaomi. Y con Android 15, Google cambió partes fundamentales de cómo funcionan los widgets y la gestión de permisos. Nos tocó refactorizar componentes enteros.

Quien te diga que la fragmentación de Android ya no es un problema te está mintiendo.

La decisión de ir nativo

Descartamos frameworks cross-platform como Flutter o React Native desde el principio. Necesitábamos acceso profundo a las APIs del sistema para la pantalla de bloqueo, gestión de batería, y el sistema de widgets. Con cross-platform habríamos ganado velocidad inicial pero habríamos chocado contra un muro de limitaciones.

Kotlin fue la elección natural. Coroutines para la gestión asíncrona, Jetpack Compose para la interfaz, y acceso directo a WallpaperManager y AppWidgetProvider, las APIs fundamentales para lo que hace LockLove.

Cifrado E2E: seguridad que no se nota

El reto del cifrado de extremo a extremo no fue implementarlo en sí, que tiene librerías bien probadas, sino hacerlo de forma que el usuario no note absolutamente nada.

Usamos un esquema basado en pares de claves asimétricas. Cada usuario genera su par al registrarse. La clave pública se comparte al vincular la pareja, y cada foto se cifra con la clave pública del receptor antes de salir del dispositivo. La clave privada nunca abandona el móvil.

El desafío real fue la latencia. Cifrar una imagen de alta resolución en un dispositivo de gama media puede percibirse como “la app va lenta.” Optimizamos la compresión previa al cifrado, paralelizamos procesos, y usamos cifrado por bloques para empezar a enviar antes de que termine de cifrar la imagen completa. El resultado: el usuario pulsa enviar y la foto llega en segundos. No sabe que detrás hay una operación criptográfica compleja.

FFmpeg en el dispositivo

Integrar FFmpeg en una app Android no es trivial, pero lo necesitábamos para procesar vídeo directamente en el dispositivo. Los vídeos de 10 segundos pasan por compresión, redimensionado y optimización antes de cifrarse y enviarse. Todo local. Sin servidores intermedios. Privacidad y velocidad en un solo movimiento.

Compilamos una versión optimizada para ARM, reduciendo el binario al mínimo necesario. Solo los codecs que realmente usamos. El resultado es un procesamiento de vídeo rápido y eficiente que el usuario percibe como instantáneo.

Internacionalización: más que traducir

70+ idiomas suenan impresionantes en un titular, pero implementarlos es mucho menos glamuroso. No basta con traducir strings. El alemán genera palabras compuestas que rompen layouts. El árabe y el hebreo invierten toda la interfaz de derecha a izquierda. El japonés necesita fuentes específicas que añaden peso a la app.

Más allá de lo técnico, hay un componente cultural. Los stickers que funcionan en España no funcionan en Japón. Las expresiones cariñosas varían radicalmente. Los colores tienen connotaciones distintas en cada cultura. Tuvimos que pensar en la localización como algo integral, no como una capa que se pone encima al final.

La decisión de internacionalizar desde el día uno fue probablemente una de las mejores que tomamos. Si hubiéramos diseñado la app pensando solo en español y luego hubiéramos intentado añadir 70 idiomas, habría sido un infierno de refactorización.

De hecho, el reto de gestionar 70+ idiomas en cada release fue tan grande que acabamos construyendo nuestra propia herramienta de localización: Locraft. Un pipeline con IA que detecta cambios, traduce solo lo necesario, valida automáticamente y genera las 420+ screenshots de la Play Store en un click. Lo que nos llevaba 42 horas por release pasó a ser un proceso casi automático. Funcionó tan bien que lo hicimos público.

Rendimiento en la pantalla de bloqueo

Un widget de pantalla de bloqueo tiene restricciones brutales. No puede consumir batería de forma notable, tiene que cargar en milisegundos, y no puede usar demasiada RAM. Si tu widget drena batería, Android lo mata. Si tarda más de un parpadeo en cargar, el usuario ve un rectángulo gris antes de la foto.

Pre-cacheamos las imágenes en la resolución exacta de cada pantalla. Minimizamos operaciones de red en segundo plano. Implementamos precarga inteligente que anticipa cuándo va a llegar una nueva foto. El objetivo: cuando el usuario encienda la pantalla, la foto esté ahí instantáneamente. Como si siempre hubiera estado.

El negocio detrás de la app

Desde el inicio tuvimos claro que LockLove sería freemium. La versión gratuita es una experiencia completa, no una demo recortada. Puedes enviar y recibir fotos en la pantalla de bloqueo, vincular tu pareja, usar stickers básicos. Funciona, tiene sentido, y puedes usarla indefinidamente sin pagar.

El plan premium cuesta 5,99 euros al mes o 39,99 euros al año, y desbloquea fotos y vídeos ilimitados, todas las funciones de IA, programación de envíos, el editor avanzado con todos los filtros y herramientas de dibujo, y acceso prioritario a nuevas funciones.

La decisión del precio no fue arbitraria. 5,99 euros al mes es menos de lo que cuesta un café con leche. Y si lo divides entre la pareja, son 3 euros cada uno. El plan anual a 39,99 euros sale a 3,33 al mes, prácticamente la mitad. Es un precio que no duele, especialmente cuando el valor percibido es alto y el uso es diario.

La experiencia con IA en MyBabyHelp nos enseñó mucho sobre cómo integrar inteligencia artificial de forma que se sienta natural, no forzada. En LockLove aplicamos esas mismas lecciones. La IA sugiere, mejora, facilita, pero nunca se interpone.

Resultados: los números que importan

Los números cuentan una historia, pero prefiero contextualizarlos.

Más de 10.000 parejas usan LockLove activamente. Eso son 20.000 personas que cada día ven la cara de su pareja en su pantalla de bloqueo. Son 20.000 personas que empiezan el día con una sonrisa antes de desbloquear el móvil. Cuando lo pienso así, el número se siente enorme.

En Google Play tenemos 4,8 estrellas. En el mundo de las apps, donde la gente va a las reviews solo cuando algo falla, mantener un 4,8 es significativo. Significa que la experiencia funciona, que la app cumple lo que promete, y que los usuarios la valoran lo suficiente como para dedicar un minuto a dejar una opinión positiva.

La expansión a 70+ idiomas se tradujo en algo que no esperábamos: una adopción geográfica muy diversa. Indonesia, Brasil, Turquía y Corea del Sur aparecieron en nuestro top 10 de usuarios activos. Tiene sentido: alta penetración de Android, muchas parejas a distancia por migración laboral, y poca oferta de apps de pareja en su idioma nativo.

El crecimiento es orgánico, basado en recomendaciones boca a boca. No hay viralidad artificial. Parejas que la descubren, les gusta, y se la recomiendan a amigos. Para una app de nicho, es el patrón de crecimiento más saludable que existe.

Pero si me pides el dato que más me importa, son los mensajes que recibimos de parejas a distancia. Gente que lleva meses o años separada por trabajo, por estudios, por circunstancias de la vida, y que nos escribe para decirnos que LockLove les hace sentir un poco más cerca. Eso no aparece en ninguna métrica, pero vale más que cualquier número de descargas.

Puedes ver más sobre el proyecto en locklove.app.

Lo que aprendimos

Construir LockLove nos dejó tres lecciones que no vienen en ningún manual.

La primera: la fragmentación de Android es real y duele. Puedes leerlo en un artículo técnico y pensar “ya, pero eso le pasa a otros.” Hasta que tu widget funciona perfecto en Pixel y no se renderiza en Xiaomi porque MIUI mata procesos en segundo plano. Hasta que Samsung One UI 6 cambia la gestión de permisos de widgets sin documentar el cambio. Hasta que Android 15 rompe cosas que daban por sentadas. La fragmentación no es un problema del pasado. Es el presente, y tienes que asumirla como parte del proceso.

La segunda: construir tu propio producto es emocionalmente distinto a construir para un cliente. Con un cliente, hay una distancia profesional saludable. Si tu producto no funciona, es personal. Cada review negativa la sientes. Pero cada review positiva te llena de una forma que ningún proyecto de cliente puede igualar. LockLove nació de mi vida real, de mi necesidad como padre y como pareja. Eso le da una carga emocional que lo hace especial y, a veces, agotador.

La tercera: la mejor solución no es siempre hacer más. En un mundo de apps que gritan por tu atención, construimos algo que funciona en silencio. La intuición era ir al revés — menos notificaciones, menos urgencia, menos ruido. Y funcionó. A veces la innovación no está en añadir funciones, sino en quitar las que sobran.

Si tienes una idea, nosotros te entendemos

Construir LockLove nos cambió como estudio. No solo por lo que aprendimos técnicamente, sino por lo que significa creer en un producto desde el primer día.

Si tienes esa idea que no te deja dormir, esa app que estás seguro de que debería existir, te entiendo perfectamente. Así empezó LockLove. Con un padre cansado de WhatsApp, un documento en blanco, y la convicción de que podíamos hacerlo mejor.

En fabrica hemos construido para clientes de todos los tamaños, pero también hemos construido lo nuestro. Eso nos da una perspectiva que pocos estudios tienen: sabemos lo que se siente al otro lado de la mesa.

Escríbenos en nuestro formulario de contacto o explora cómo trabajamos los MVPs en fabrica. No prometemos que tu idea vaya a ser fácil. LockLove no lo fue. Pero sí prometemos tratarla con el mismo cariño con el que tratamos las nuestras.

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